El presidente de Estados Unidos, George Bush, reiteró ayer en Berlín su oposición a que se cree un comité independiente para investigar los fallos que impidieron a los servicios secretos prever los atentados del 11 de septiembre y señaló que ese tema debe ser tratado por el Congreso.
Bush justificó su posición diciendo que sólo la metodología con que trabajan las comisiones especiales del Congreso puede garantizar que se mantenga la confidencialidad de las informaciones. Bush señaló además que tenía "plena confianza" tanto en el FBI como en la CIA y aseguró que la cooperación entre los dos organismos es ahora mejor que nunca.
Un agente del FBI escribió dos meses antes de los atentados un informe "escalofriante", que vinculaba a asistentes a cursos de aviación con un grupo fundamentalista islámico cercano a Osama bin Laden, según declaraciones de legisladores y revelaciones de prensa de ayer.
El autor de este informe confidencial, Kenneth Williams, compareció martes y miércoles ante comisiones de información de las dos cámaras del Congreso que investigan las razones por las que los servicios de inteligencia fracasaron en su tarea de prevenir los atentados. Extractos de este extrañamente premonitorio informe conocido como "informe de Phoenix" comenzaron a filtrarse.