El presidente de EU, George W. Bush, prepara ya su reelección en noviembre de 2004 con una campaña de presupuesto récord, que estará basada en la seguridad nacional y el recuerdo a los atentados terroristas de septiembre de 2001.
Además, la campaña republicana prevé un despliegue sin precedentes para las elecciones primarias que se celebran en cada estado a comienzos de 2004, y para las que Bush gastaría en torno a 200 millones de dólares (el doble que en 2000).
A pesar de que no tiene que hacer campaña para las primarias, que serán un puro trámite, Bush planea lanzar una ofensiva de anuncios televisivos en todo el país para afianzar su posición.
La convención electoral del Partido Republicano se celebrará en Nueva York, pero se retrasará para que comience el 30 de agosto y concluya el 2 de septiembre de 2004, nueve días antes del aniversario de esos atentados, según informa hoy el diario “The New York Times”.
Ni la Casa Blanca ni el Comité Nacional Republicano quisieron hoy confirmar esos planes, atribuidos a dirigentes republicanos próximos a la Casa Blanca, pero tampoco los desmintieron.
Tradicionalmente, las convenciones electorales de EU se celebran a finales de julio o comienzos de agosto, por lo que retrasar el acto del año 2004 hasta septiembre supondría un cambio importante.
Además de colocar casi al lado la convención con el aniversario de los atentados terroristas, el retraso de la fiesta electoral republicana permitiría a Bush concentrar el gasto electoral de la campaña en menos tiempo, con lo que los estrategas confían tendrá más impacto.
Las actuales normas de financiación electoral señalan que los candidatos que reciben fondos públicos para sus campañas -se espera que lo hagan ambos aspirantes- tendrían unos 75 millones para gastar entre el final de la convención y los comicios.
Si el calendario divulgado se confirma, el candidato demócrata tendría que repartir ese dinero en tres meses, pero Bush sólo lo haría en dos, lo que le garantizaría una mayor intensidad en sus campañas mediáticas.
La aceptación de Bush de la candidatura, el 2 de septiembre, iría casi seguida por las conmemoraciones del aniversario de los atentados terroristas “completando el marco de una campaña electoral que girará sobre el tema de la seguridad nacional”, señala el “Times”.
Añade que los estrategas republicanos esperan que esa cercanía de fechas prive al candidato del Partido Demócrata de la cobertura informativa crucial en las semanas iniciales de la campaña.
Varios dirigentes demócratas han señalado en los últimos días su temor a que el Gobierno de Washington no de por concluida la guerra contra el terrorismo.
Según señalan estos testimonios desde el anonimato, Bush y su Gobierno mantendrán “una guerra contra el terrorismo que no termina y que mantiene al pueblo en vilo de forma constante. Un compromiso militar en Irak que no termina y que podría conducir a otros compromisos más allá de Irak”.
El único peligro en el horizonte para Bush es la débil recuperación económica, que no consigue reducir el aumento del desempleo y mantiene la incertidumbre en el horizonte.