El presidente ruso, Vladimir Putin, ofreció ayer a su homólogo estadounidense, George W. Bush, una visita guiada por San Petersburgo, su ciudad natal, en el segundo día de una cumbre ensombrecida por la preocupante situación en Cachemira.
Tras un drástico acuerdo de desarme y la declaración de una "nueva asociación estratégica" firmados la víspera en Moscú, Bush siguió demostrando ostensiblemente ayer su amistad con Putin.
"Pienso que la cumbre cumplió con mis esperanzas", declaró el mandatario estadounidense al visitar el Museo de l"Ermitage, el ex palacio imperial de invierno donde se halla una de las mayores colecciones mundiales de pintura.
"No sólo firmamos un tratado muy importante, sino también un protocolo muy importante sobre los progresos por realizar en nuestras relaciones en el futuro" y "me siento realmente feliz de que todo el trabajado efectuado por ambas partes haya dado resultados", afirmó Bush.
Por su parte, Putin declaró que siempre habrá alguien que critique el tratado.
"El mundo está dividido en dos categorías: los pesimistas y los optimistas. Los pesimistas siempre considerarán el acuerdo como algo negativo. Los optimistas verán sus ventajas", declaró el presidente ruso en una reunión con los estudiantes de la Universidad de San Petersburgo.
Ambos mandatarios aprovecharon esta oportunidad para hacer bromas y hablarse de tú a tú.
“El gobierno de EU nos ha autorizado para que podamos utilizar las aeronaves que se usan para erradicación y fumunigación de cultivos ilícitos, en caso de alteraciones de orden público que se presenten en estas elecciones”, dijo el director de la Policía Nacional, general Ernesto Gilibert.
Otras de de las anécdotas de Durán se dio la calurosa tarde del domingo 2 de marzo de 1975, cuando se enfrentó a Ray Lamking.
Muy pocos sabían que Durán peleó con una diarrea severa. Yo era uno de los jueces de esa pelea y estaba cerca de él y “lo sentía”. Con todo y eso, Durán mandó a Lamking al hospital”
Indica que de lejos, la mejor pelear que hizo Durán en su vida fue la primera de tres ante Sugar Ray leonard.
No sólo por la efervescencia, lo que representaba, sino el rival. Leonard era el consentido de la afición norteamericana,el hombre perfecto, el invicto de Montreal, el invencible.
Este hombre se mediría a un cholo panameño que venía en busca de su segundo título mundial.
Otra anécdota: Luego de la pelea, tuve la oportunidad de hablar con los dos, pero periodísticamente, quise saber de la impresión del perdedor: Leonard.
Allí, el norteamericano confesó: “ Me ofusqué; Durán me molestó tanto y se burló de mi que quise acabarlo de hombre a hombre, en su propio terreno, callarle la boca, pero fue imposible. “Me Equivoqué”. No hay hombre más hombre que Durán!, reconoció Sugar Ray Leonard.