El presidente estadounidense, George W. Bush, instó ayer al mandatario de Liberia, Charles Taylor, a abandonar el poder para evitar un baño de sangre en su país.
“El presidente Taylor necesita renunciar, para que su país pueda evitar un mayor baño de sangre”, dijo Bush en un discurso sobre su política hacia Africa previo a su visita a ese continente entre el 7 y el 12 de julio.
Liberia vive actualmente una cruda guerra civil que opone a las fuerzas gubernamentales liberianas fieles al presidente Charles Taylor con el grupo rebelde LURD (Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia) y el MODEL (Movimiento para la Democracia en Liberia). Los combates se reiniciaron estos últimos días entre las fuerzas leales a Taylor y las de los LURD, una semana después de la firma el 17 de junio en Accra, capital de Ghana, de un acuerdo de cese al fuego entre el gobierno liberiano y los movimientos rebeldes.
El presidente Taylor afirma que luchará hasta el final mientras que los combates se desarrollan en la capital Monrovia. Los insurgentes intentan derrocar al presidente Charles Taylor.
El régimen de Taylor está sometido a las sanciones de la ONU por su tráfico con armas y diamantes, y sobre él pesa una orden de búsqueda del Tribunal Especial para Sierra Leona por crímenes de guerra y contra la humanidad, cometidos con su presunta colaboración por los rebeldes sierraleoneses en la guerra en este país.
Al menos 300 civiles han muerto y más de 1,000 han resultado heridos durante la ofensiva lanzada el martes pasado por las milicias rebeldes contra Monrovia, la capital de Liberia, según dijo ayer el ministro de Salud Pública del país, Peter Coleman.
Por otra parte, una turba enfurecida dejó ayer cadáveres y restos humanos ensangrentados frente a la embajada estadounidense, acusando a EU de no proteger a la población de Monrovia de la guerra civil que castiga la capital.