El presidente estadounidense, George W. Bush prometió ayer dar muestras de paciencia y consultar al Congreso y sus aliados antes de decidirse por un plan para derrocar al líder iraquí, Sadam Hussein, durante un viaje a Jackson, Mississippi.
"Les prometo que seré paciente y reflexivo y que se consultará al Congreso así como a nuestros amigos y aliados y examinaré todas las opciones y todos los medios a mi disposición", dijo Bush, en respuesta a la creciente inquietud suscitada en el mundo ante la posibilidad de una ofensiva estadounidense contra Irak.
En tanto, el secretario de Defensa de EU, Donald Rumsfeld, y otros civiles al frente del Pentágono convencieron a la Junta de Jefes del Estado Mayor sobre el uso de la fuerza para derrocar a Hussein, aseguró ayer el diario "The Washington Times".
La publicación, que cita fuentes del Gobierno que no identifica, indicó que los seis oficiales del Estado Mayor Conjunto se opusieron durante meses a una nueva guerra, pero ahora "apoyan plenamente el uso de la fuerza militar para sacar a Hussein".
Por su parte, el parlamento de Irak prometió ayer resistir cualquier intento de Washington de derrocar a Hussein y reiteró su invitación al Congreso de EU para que envíe una misión a Bagdad a investigar los supuestos arsenales de armas de destrucción masiva.
Hussein tiene previsto dar un mensaje a la nación hoy por televisión, en donde hablará, según fuentes diplomáticas, de las amenazas de EU de lanzar un ataque militare contra Irak.