Los cadáveres no propagan enfermedades pero los entierros masivos después de un desastre, como los de esta semana por las inundaciones en Haití, causan un sufrimiento innecesario a los familiares que sobrevivieron, señaló ayer la organización de salud de la ONU.
Al menos 1,113 personas murieron y 1,251 siguen desaparecidas en Haití debido a las inundaciones provocadas por la tormenta tropical "Jeanne".
"El número de muertos podría llegar hasta los 2,000", según el portavoz de Protección Civil, Dieufort Deslorges.