Siete movimientos sísmicos sacudieron ayer sin dejar víctimas las inmediaciones de LAquila, la ciudad italiana que quedó devastada el pasado 6 de abril a causa de un sismo que mató a más de 300 personas y dejó a decenas de miles sin casa.
El primero de ellos, con una magnitud de 4,5 grados en la escala de Richter, se registró a las 22.58 en las cercanías de L’Aquila, la capital de la región de Los Abruzos, y fue el temblor más fuerte desde la réplica del pasado 13 de abril, que tuvo una magnitud de 4,9 grados.
Después del sismo, durante la madrugada ha habido réplicas de entre 2 y 4 grados.
No se han registrado heridos, aunque los sanitarios de los números telefónicos de emergencia han tenido que efectuar cuatro o cinco intervenciones en los campos de refugiados de L’Aquila.