Hace sólo unos pocos años los turistas se subían a las Pirámides de Giza para emular al propio Napoleón o grababan su nombre entre sus piedras, pero hoy acciones como éstas se han convertido altamente peligrosas.
El Consejo Supremo de Antigüedades egipcio ha preparado medidas para proteger las incontables riquezas del país, entre las que se encuentran propuestas tan duras como la cadena perpetua para quien escale las pirámides.
Si el Parlamento aprueba estas novedosas medidas, no escapará del castigo quien dañe una estatua, un templo o una pirámide, garabateando sus piedras milenarias o subiendo encima de ellas.
Ni siquiera los propietarios de los caballos y los camellos que ofrecen paseos para los turistas en la meseta de las pirámides estarán libres si se atreven a golpear las piezas y dañarlas, pues también a ellos les tocará pasar el resto de su vida en la cárcel, advierte Hawas.
Tampoco escapará de la prisión y de la multa quien construya una vivienda en un terreno de las antigüedades, siempre que el Parlamento apruebe estas propuestas.
Esas medidas correctivas forman parte de un conjunto de normativas incluidas en un proyecto de ley sobre el que el poderoso Consejo de Antigüedades llevaba cinco años trabajando para proteger los tesoros de Egipto.
En un país como Egipto, cuyos templos faraónicos son innumerables, no solo es difícil proteger sus antigüedades sino también conseguir el dinero necesario para su restauración.