Las ciénagas y ríos del norte de Colombia se comenzaron a repoblar de caimanes a través de una iniciativa que busca devolver a su hábitat a estos animales nacidos en cautiverio, pero también aumentar la producción de pieles para la exportación.
El operativo comenzó el sábado en el municipio de Barranco de Loba, donde se liberaron 800 "babillas" (Caimán Crocodrylus Fucus) dentro de un programa empresarial puesto en marcha en el departamento colombiano de Bolívar y que contempla el regreso a su hábitat de 7.000 animales en los próximos siete meses.
Los pequeños caimanes tienen dos años de edad y miden entre 75 y 90 centímetros: "Les hacemos un seguimiento para que los campesinos los protejan y no los maten", explicó Hernando Marriaga, gerente comercial y propietario del Zoocriadero Colombian CROCO, empresa dedicada a la comercialización de las pieles.
Este proyecto busca que, a corto plazo, estos animales se conviertan en reproductores naturales y permitan al Zoocriadero Colombian CROCO hacer una explotación mixta, es decir, una parte en criadero y otra en el hábitat natural, con lo que se podrán bajar los costos operativos hasta un 70%.
Zoocriadero Colombian CROCO exporta cada año unas 25.000 pieles de "babilla" a Tailandia, Singapur y México.