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Calculan 12 millones de muertes de darse la guerra


Una guerra nuclear abierta entre India y Pakistán podría matar hasta a 12 millones de personas de manera instantánea y herir a otros 7 millones, según los servicios de inteligencia de EU, informó ayer el diario The New York Times.
Mientras, India afirmó por otro lado, que unos 230 soldados paquistaníes murieron o resultaron heridos durante las dos últimas semanas en los combates de artillería entre los ejércitos de ambos países, especialmente en el disputado territorio de Cachemira.
Por otro parte, varios dirigentes mundiales pidieron a Pakistán a que haga más para detener a los militantes islámicos que cruzan la frontera y se adentran en la vecina India, mientras Rusia envió ayer a su viceministro de Relaciones Exteriores a Islamabad para convencer a los rivales nucleares a que negocien.
Sin embargo, Musharraf, dijo que su país, que cuenta con armamento nuclear, no quiere entrar en guerra con la India, pero advirtió que está listo para responder con toda su fuerza si es atacado. En un enérgico discurso, insistió en que no se están llevando a cabo infiltraciones en la línea de control.
Del total de personas pobres en el país hay 741,612 panameños que viven en la pobreza extrema, y 547,762 -el 64.7% de ellas- residen en áreas rurales e indígenas.
Mientras tanto, 214,558 de los panameños de lugares urbanos están en la pobreza no extrema, al igual que 175,269 residentes en áreas rurales e indígenas, representando este último sector el 43%.
Sin embargo, las condiciones de pobreza más alarmante se registran en las comarcas indígenas. El 90% de los 151,647 residentes en esos lugares están en la pobreza extrema, es decir unos 136,040 indígenas. Mientras que 7,296 de los habitantes de las comarcas (4.8%) están en la pobreza no extrema. Sólo el 5.2% de los residentes en las comarcas no son pobres, y e n su mayoría no son indígenas.
Obviamente los indígenas perciben menos ingresos que el resto de los panameños. Los ngöbe recibían en el año 2000 un promedio de B/. 141 anuales por persona, los kuna B/. 399, los emberá B/. 413, los wargandi B/. 595 y los madungandi B/. 980.
Pero no solamente los recursos económicos se concentran en el capital, también las decisiones políticas. El sociólogo Leis, también director del Centro de Estudios y Acción Social Panameño (CEASPA), indicó que en hay una alta concentración político-administrativa en la ciudad de Panamá. "Tenemos un récord: Panamá es el país más centralista de América Latina, porque apenas el 2% del Presupuesto General de la Nación es destinado a los municipios y la mitad de eso va a parar al Municipio de Panamá", dijo el sociólogo.
"Como no va haber pobreza en el campo, si el 1% del presupuesto de la Nación se divide en los restantes 74 municipios del país... eso da vergüenza, porque es el único país de Latinoamérica en que pasa eso", añadió
Las decisiones económicas y políticas, los medios de comunicación... todo está en la ciudad capital. Además, el 60% de los municipios son subsidiados con los pocos recursos que el Gobierno les destina a esas entidades, porque no tienen capacidad para generar sus propios recursos.
Como la mayoría de los alcaldes y representantes del interior no tienen funciones -porque no tienen recursos- quedan reducidos a autoridades de policía, y por eso la comunidad los rechaza. El campo está olvidado y en con este, el 42% de sus residentes, afirmó Leis.
La mala distribución de las riquezas, y la desigual generación de estas, es una prueba de que el modelo de desarrollo económico de Panamá fracasó. Y esto ha causado una extensa brecha entre el campo y la ciudad, consideró el director de CEASPA.
"Fracasó porque en el campo hay problema de tenencia de tierra, falta infraestructura, hay ausencia de caminos, baja comercialización y poco acceso al crédito para el campesino... en conclusión tenemos un campo abandonado", insistió Leis.
Explicó que los campesinos pobres no son sujeto de crédito, ni estatal ni privado, principalmente porque el 70% de ellos no tiene sus tierras tituladas, lo cual sería la única garantía para acceder a financiamiento. Ante esta situación, al campesino no le queda otra que pedirle al agiotista.
Aunque se habla mucho de producción de rubros no tradicionales, el campesino pobre sigue cultivando otoe, yuca, arroz y maíz, entre otros productos convencionales, y cuando cosecha no tiene medios para comercializarlo. El director de CEASPA puso como ejemplo que en Darién un ciento de plátano es vendido a B/. 1.00, y en la ciudad cuesta B/. 12.50.
Si ese campesino tuviera los recursos para transportar su producto hasta la capital obtendría más ingresos, pero como no puede, tiene que venderlo a un intermediario, y éste a otros, hasta que finalmente aquí -en la capital- se venden dos plátanos por 25 centésimos.
Todas estas condiciones adversas, han provocado que el 50% de los residentes en el campo ya no se dediquen a la agricultura, es decir, "la mitad de los campesinos, ya no son campesinos, ahora arreglan llantas, son funcionarios públicos o cuidan casas".
Actualmente hay un cambio en la composición del campesinado panameño, concluyó Leis. La gente del interior empieza a abandonar la agricultura y cuando deja de trabajar la tierra es más fácil ir a la ciudad, en busca de mejores oportunidades.
Población por nivel de pobreza, según área urbana y rural. Año 2000.
Nivel de pobreza y cantidad de personas
--Pobreza extremaProbreza no extremaNo pobresTotal (*)
Urbano

193,850

214,558

1,337,168

1,745,576

Rural

547,762

175,269

325,497

1,048,528

Total del país

741,612

389,827

1,662,665

2,794,104


fecha edicion
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88240
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América