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Callejón sin salida en Bagdad

Hasta la fecha han muerto 3, 000 norteamericanos luchando en el conflicto desde la invasión de 2003.


EL PASADO mes de septiembre, la Radio Holandesa (RN) había reportado en su página informativa el inusitado aumento de desertores en el Ejército estadounidense.
Rick Lagrota, un latino norteamericano con 21 años de edad, estaba buscando el momento para escapar hacia Canadá, ya que era la hora de volver a combatir en Irak.
"No volveré, tengo novia y mi familia se preocupa. Esta es una guerra impopular", destaca el muchacho entrevistado por un periodista europeo en la televisión.
Otro militar, Agustín Aguayo, de 34 años, fue detenido después de que se presentara en Fort Irwin, en California, tras haberse escondido desde septiembre.
Este fenómeno, que demuestra una debilidad evidente dentro del pie de fuerza norteamericano fue analizado por Aaron Glantz, de la Inter Press Service News Agency (IPS), que estima es el primer signo de un declive del poderío militar de EE.UU.
Glantz señalaba que en los registros del Ejército de Estados Unidos hay entre 8, 000 y 10, 000 soldados con paradero desconocido.
"Se ignora cuántos de ellos escaparon del servicio por no querer combatir en Irak", advierte el investigador.
La noticia de las deserciones llega en momentos en que la mayor potencial mundial se debate entre seguir o no respaldando a un gobierno títere en Irak, incapaz de poder sobrevivir sin el apoyo de Washington, mientras aumentan alarmantemente las bajas estadounidenses.
Este fin de semana, unos 3, 012 soldados de EE.UU. habrían fallecido o muerto en operativos militares en Irak, según la cadena de noticias Fox News.
Y a pesar que un comité de expertos liderizado por el reconocido diplomático James Baker recomendó al presidente George W. Bush que debía bajar la guardia para salir decentemente de Irak, de buscar contactos con Siria e Irán, además de preparar una fecha con el fin de evacuar Bagdad, el gobernante norteamericano ha rehusado poner día y hora a una retirada en el país mesopotámico.
La respuesta de Bush fue incluso pedir más tropas para liquidar a los insurgentes iraquíes.
El mandatario republicano hasta ordenó el envío de 21, 500 soldados adicionales a Irak, como parte de su nueva estrategia para resolver el conflicto en ese país.
Además, el actual secretario de Defensa, Robert Gates, pidió elevar a 92, 000 los efectivos que hay que destinar en Irak.
Las polémicas solicitudes en el incremento de la fuerza militar no tardaron en generar la dura oposición de los demócratas en EE.UU.
Uno de los más influyentes políticos de Estados Unidos, el senador demócrata Joseph Biden, dijo que la nueva estrategia del presidente George W. Bush respecto a Irak es "un trágico error".
El plan no sólo fue atacado por los demócratas, que ahora tienen mayoría en el Senado, advierte la BBC.
El senador republicano Chuck Hagel, quien también es miembro del Comité de Relaciones Exteriores, dijo que la estrategia de Bush es errada.
"Creo que el discurso que pronunció este presidente representaría, si se lleva a cabo, el error garrafal más peligroso en términos de política exterior desde la guerra de Vietnam", aseguró.
Hagel quizás se refería a que la estrategia sugerida por Bush ya no tiene siquiera respaldo popular.
Según una encuesta de la agencia de noticias Associated Press, el 70% de los estadounidenses se opone a esta decisión. Por ello, los demócratas han prometido un voto no vinculante sobre la estrategia en ambas cámaras del congreso.
Entretanto, continúa la caza de los desertores, algo que en Estados Unidos se paga con cárcel.
Cientos de soldados contrarios a la guerra están ausentes sin permiso en Canadá. Unos pocos solicitaron asilo públicamente y otros se han entregado a la Policía Militar en EE.UU.
Ante este panorama casi apocalíptico en Irak y la repetición del error histórico que hizo a EE.UU. perder la guerra en Vietnam en 1975, los expertos consideran que la única solución a la crisis es el diálogo directo, incluso con los sunitas pro-Saddam Hussein, los iraníes y sirios.
Ignacio Sotelo, profesor de la Universidad Libre de Berlín y analista internacional, está seguro de que la experiencia mundial del diálogo abierto se debe aplicar en Irak.
"Nadie cree que los problemas políticos vayan a resolverse aplicando más violencia, sólo debemos admitir una negociación política", aseguró el analista español.


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