El plan del Gobierno británico de sustituir las bombillas tradicionales de tungsteno por otras que consumen menos energía podría causar problemas de salud a aquellas personas que sufren eccemas y otras afecciones de la piel.
Así lo advirtieron algunos expertos, según los cuales, los consumidores deberán extremar los cuidados a la hora de deshacerse de las bombillas que se hayan fundido o roto para evitar la contaminación con el mercurio venenoso.
La Agencia del Medio Ambiente del Reino Unido reconoció que tanto el comercio como las autoridades tienen que hacer los esfuerzos para informar al público de cómo hay que reciclar ese tipo de bombillas. Esperan sustituir las bombillas en el 2011.