Cameron consultará a los británicos si quieren abandonar la UE
El líder conservador puso fin a meses de conjeturas al anunciar que buscará renegociar la relación del Reino Unido con la UE.
El primer ministro del Reino Unido, David Cameron, se comprometió hoy a consultar a los británicos en un referéndum si quieren "quedarse o salir" de la Unión Europea (UE), siempre y cuando gane las elecciones en 2015.
El líder conservador puso fin a meses de conjeturas al anunciar que buscará renegociar la relación del Reino Unido con la UE y que dejará en manos de los británicos la decisión final sobre si optan por permanecer o salir de la UE en una consulta que se celebrará antes de que concluya 2017.
Será un "billete de ida" y "no uno de ida y vuelta", dijo Cameron, en un discurso muy esperado en Londres, que ha provocado un debate muy acalorado dentro y fuera de las fronteras británicas.
La oposición laborista ha acusado al primer ministro de ceder a las presiones de la poderosa ala euroescéptica del Partido Conservador, que lleva décadas pidiendo un referéndum y que en el pasado hizo tambalear el Gobierno de John Major (1990-1997) y de casi todos los sucesivos líderes "tories".
"Está siendo empujado no por intereses nacionales, sino por su propio partido", afirmó el líder de la oposición laborista, Ed Miliband, en una abarrotada Cámara de los Comunes.
Las críticas llegaron también del exprimer ministro laborista Tony Blair, que comparó la perspectiva de salir de la UE con amenazar con pegarse un "tiro en la cabeza" teniendo en cuenta las dificultades por las que atraviesan actualmente muchos países.
Tanto Miliband como el viceprimer ministro británico, el liberaldemócrata Nick Clegg, han coincidido en alertar de que la decisión tendrá consecuencias económicas para el Reino Unido, que este año cumple cuarenta años desde su entrada en el bloque europeo.
Para Miliband, cuya formación se opone a la convocatoria de un referéndum, la oferta de Cameron representa una "apuesta" arriesgada que causará "incertidumbre" en los próximos años.
En esta ocasión, el viceprimer ministro, el liberaldemócrata Nick Clegg, se alineó con los laboristas al advertir de que la consulta perjudicará la economía y el empleo, y no es de interés nacional.
Sin embargo, el primer ministro justificó su decisión en tres "desafíos" que, en su opinión, afrontan los países de la Unión: los problemas financieros en la eurozona, la falta de competitividad y la frustración que siente la gente ante la actual crisis.
Según Cameron, los pueblos están frustrados de que no pueden tomar decisiones y ven cómo baja su calidad de vida.