Un camionero estadounidense fue acusado ayer de contrabando de personas, luego de que abandonó en una carretera del sur del estado de Texas un camión lleno de inmigrantes ilegales, 18 de los cuales murieron por el sofocante aire dentro del contenedor sellado.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a Tyrone Williams, de Schenectady, Nueva York, de cobijar y transportar ilegalmente a extranjeros, y de conspirar en lo que constituyó uno de los peores casos de ilegales muertos por contrabando.
La fiscalía dijo que Williams podría enfrentar la pena de muerte si se comprueba que causó intencionalmente la muerte de su carga humana, por la que le iban a pagar 5,000 dólares. Otros tres sospechosos de los que los investigadores sólo tienen los nombres -Joe, Fatima y Abel- también fueron acusados pero no han sido detenidos.
Un declaración jurada hecha pública ayer dice que Williams detuvo su camión para verificar una lamparilla del camión floja y escuchó ruidos en el interior del contenedor de carga del camión. Cuando abrió la parte trasera, dijo que vio a mucha gente, algunos acostados boca abajo, y que "parecía haber algo mal con ellos".
El y Fatima, una pasajera que recogió en Harlingen, Texas, compraron 20 botellas de agua y se las dieron a las personas. "Declaró que comenzó a sentir miedo, desprendió el contenedor y condujo hacia el norte a Houston", dijo la declaración.
Al menos 62 inmigrantes, algunos muertos y otros severamente enfermos o a punto de morir a causa del calor y el aire enrarecido, fueron abandonados en la caja cerrada de carga en un una parada de camiones cerca de Victoria, al sureste de Houston.