La campaña electoral para la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas se cerró con el socialista François Hollande favorito en todos los sondeos, por delante de Nicolas Sarkozy, que volvió a comparar a su rival con el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
El candidato a la reelección, que ha visto cómo se desinflaban sus expectativas en la última semana, trató de mantener la ilusión de sus partidarios en la conclusión de su campaña con un último mitin en Niza, al sureste del país.
“Ha llegado el momento de la verdad. Hasta ahora eran nueve contra mí. Ahora podremos debatir más libremente”, aseguró Sarkozy, que acusó a los medios de comunicación públicos de “no hacer una campaña equitativa”.
A Sarkozy los sondeos le sitúan entre seis y 14 puntos por debajo de Hollande en la segunda vuelta.
En los medios de comunicación, en los institutos de sondeos e, incluso, entre la clase política parece haberse instalado la idea de que la victoria de Hollande está más que encarrilada.
Muchos analistas consideran que las opciones de Sarkozy pasan por ganar el próximo domingo a Hollande para poder reafirmarse frente a una dinámica ascendente del socialista. Pero solo un sondeo le otorga la victoria en la primera vuelta, por apenas un punto, y ninguno en la segunda.
La Comisión de Sondeos alertó a los medios de comunicación y a los institutos de opinión de la obligación de mantener “secretos” los resultados de las encuestas hasta el cierre de los últimos colegios, a las 18.00 horas GMT.
Este organismo quiso así salir al paso de la polémica creada por algunos medios franceses, que afirmaron que publicarían los resultados en las redes sociales.