La ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Anna Lindh, murió ayer, un día después de ser apuñalada por un misterioso atacante, pero el gobierno asguró que su asesinato no impedirá que se realice el domingo un referendo sobre la incorporación del país a la zona del euro.
Muchas personas pusieron velas y rosas rojas junto a los carteles de la campaña política en los que aparecía la imagen de la política, acuchillada el miércoles en un centro comercial de Estocolmo, cerca del lugar donde fue asesinado el primer ministro Olov Palme en 1986.
Lindh, quien tenía 47 años y era uno de los personajes políticos más populares de Suecia, recibió heridas en el pecho, el estómago y los brazos y murió en un hospital ayer a las 05.29 hora local (629 GMT).
Su atacante era un hombre no identificado que vestía una chaqueta militar y que huyó del lugar tras apuñalarla.
Los principales dirigentes europeos manifestaron ayer su conmoción y tristeza por el asesinato de la ministra de la que recordaron y elogiaron su compromiso europeísta.
El primer ministro sueco, Goran Persson, compareció muy afectado ante la prensa para lamentar la “monstruosa tragedia” del asesinato de su ministra, a la que se refirió como “la imagen exterior de Suecia”.
También el Representante de la Política Exterior de la UE, Javier Solana, se declaró “conmocionado por la trágica desaparición de Anna Lindh. Era una colega brillante, una verdadera europea y una querida amiga”, señaló.
Los máximos dirigentes de los países europeos, como el presidente del Gobierno español, José María Aznar, y el presidente francés, Jacques Chirac, manifestaron también su tristeza por el asesinato de Lindh.
Aznar envió un telegrama de pésame al primer ministro sueco por la muerte de su ministra de Exteriores, a quien definió como una de las “más decididas partidarias del ideal europeísta”.
A estas manifestaciones de duelo se unió también el canciller federal alemán, Gerhard Schroeder, que lamentó el asesinato de la ministra sueca y afirmó que es una “grave pérdida para Europa y para la socialdemocracia europea”.
Jack Straw, el jefe de la diplomacia británica, tuvo un emocionado recuerdo para su colega sueca, a la que definió como una persona “maravillosa”. Anna era una buena amiga mía”, subrayó Straw.
Desde Washington, el secretario de Estado de EU, Colin Powell, expresó su “gran tristeza” por la muerte de Lindh y destacó que fue una mujer “que tenía una energía, una integridad y una compasión especial”.
El primer ministro sueco Persson, ha ordenado incrementar las medidas de seguridad de los cargos públicos, edificios más significativos y de la Casa Real, tras el asesinato de la ministra. Anunció la medida, que tiene carácter de urgencia, en el curso de una rueda de prensa.
Suecia, miembro del antiguo bloque de países no alienados, con más de 200 años de historia sin guerras, se vanagloria de ser una de las sociedades más seguras del mundo y más respetuosas con la privacidad de personajes públicos, de ahí que, salvo el primer ministro , y no siempre, los altos cargos no lleven escolta.
De igual forma, la vicepresidenta del CoNEP, Digna Donado, sostuvo que la situación de la CSS es tan grave que el déficit existente aumenta en un millón quinientos mil balboas diarios, es decir cuatrocientos millones de balboas por año, por la ausencia de acciones concretas que resuelvan esta situación.