A falta de una semana para el veredicto de las urnas, los aspirantes a la Presidencia del Gobierno español en las elecciones del 14 de marzo prosiguen su campaña para ganarse la confianza de los votantes más esquivos, de los abstencionistas y del electorado más joven.
Estos comicios decidirán si el Partido Popular (PP), al que las encuestas le pronostican la victoria, continua en el poder con la mayoría absoluta que tiene desde el 2000, si debe pactar con otras formaciones o si tuviera que irse a la oposición.
Las encuestas, sin embargo, le auguran una victoria "clara" al PP y, por tanto, un número de votos suficiente para impedir la derrota frente a su contrincante más inmediato, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Entre la prensa dominical española, tres periódicos de Madrid ("El País", "El Mundo" y "La Razón") y dos de Barcelona ("La Vanguardia" y "El Periódico de Cataluña"), publicaron ayer encuestas que vaticinan el triunfo del PP.
Sin embargo, los candidatos, que tienen hasta la última hora del viernes para hacer campaña, no bajan la guardia y se esmeran por recabar más votos, teniendo en cuenta, entre otros factores, que hay casi dos millones de votantes nuevos, los jóvenes que acaban de cumplir 18 años y que se estrenan en las urnas.
Uno de las cuestiones candentes en los discursos ha sido el escándalo político que suscitó en enero el conocimiento de unos contactos que mantuvo con ETA el líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), José Luis Carod-Rovira, socio del gobierno regional con el PSOE y la coalición Iniciativa por Cataluña-Los Verdes.
A este asunto se refirió el candidato del PP, Mariano Rajoy, al decir en un mitin en Las Palmas de Gran Canaria que el candidato del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, es un líder "débil y sin agallas" que tiene que "tragar" con lo que le imponen sus socios, en referencia al tripartito catalán.
Mientras, en Zaragoza, Rodríguez Zapatero decía de Rajoy que es un candidato que no tiene ni discurso ni ideas .