Al menos 85 personas murieron y 140 resultaron heridas al explotar ayer un vehículo cargado de explosivos junto a la mezquita más venerada de Irak. Uno de los clérigos chiítas más respetados de Irak, el imán Mohammed Baqir al-Hakim, pereció en el ataque.
El ataque, que se produce en medio de una lucha generacional entre los clérigos chiítas en Irak, complicará los esfuerzos estadounidenses por pacificar un país cada vez más violento.
La explosión ocurrió poco después que el imán pronunciara un sermón pidiendo la unidad iraquí y solicitando la ayuda árabe para reconstruir Irak, dijeron testigos a The Associated Press.
Este es el peor atentado terrorista en Irak desde que las fuerzas estadounidenses entraron el 9 de abril en Bagdad y derrocaron al régimen de Sadam Hussein.
Las cadenas televisivas árabes Al Yazira y Al-Arabiya reportaron 82 muertos y 229 heridos, mientras que el doctor Safaa al-Ameedi, jefe del personal médico en el hospital central de Nayaf, a 175 kilómetros al suroeste de Bagdad, dijo que en el atentado habían sido heridas 140 personas, algunas de ellas de gravedad.
Una muchedumbre estaba sacando cadáveres y restos de cuerpos de negocios que se hallaban frente a la mezquita, que fue destruida por la explosión. Responsables iraquíes condenaron el atentado y acusaron a los partidarios del derrocado presidente Hussein y de Al Qaeda de haberlo perpetrado. Ahmed Chalabi, miembro del Consejo de gobierno transitorio, culpó a fundamentalistas y partidarios de Al Qaeda, de haber perpetrado el hecho.
Al-Hakim era líder espiritual del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak y dividía su tiempo desde el fin de la guerra entre Teherán, Irán, y Nayaf.
Diarios iraquíes informaron hace dos semanas que Al-Hakim había recibido amenazas contra su vida. Ayer, la Casa Blanca lamentó ayer el cruento atentado, pero insistió en que seguirá trabajando por la reconstrucción iraquí.
Claire Buchan, portavoz presidencial estadounidense, señaló que Washington seguirá "trabajando para ofrecer una vida mejor al pueblo iraquí". El secretario general de la ONU, Kofi Annan, se declaró "consternado" por el ataque y llamó a la discreción advirtiendo contra potenciales actos de venganza.
Washington y Pyongyang se acusan mutuamente de haber violado el Acuerdo Marco, firmado en Ginebra, según el cual EU se comprometió a enviar 500,000 toneladas de crudo al año al régimen comunista y construir dos reactores de agua ligera, a cambio de la congelación del programa atómico norcoreano.