Los servicios de meteorología de la ciudad han contabilizado durante el fin de semana casi 70 centímetros de nieve en Central Park, en el corazón de la ciudad, lo que supone la mayor nevada al menos desde 1869, año desde el que se tienen datos.
La intensa campaña de prevención de esta tormenta y el hecho de que ocurriera durante el fin de semana evitó que se produjeran problemas mayores, dado que la mayor parte de los neoyorquinos pudieron quedarse en casa.
El Ayuntamiento anunció que los colegios permanecerán abiertos, si bien muchos de los escolares y los profesores llegaron con retraso por los problemas en las carreteras y los retrasos en los servicios públicos.
La ciudad movilizó a los 2, 500 empleados del Departamento de Saneamiento, a los que ha cancelado temporalmente las vacaciones y permisos concedidos, con objeto de poner a trabajar al cien por cien los servicios de quitanieves y retirada de escombros.
El servicio de metro y autobuses de la ciudad, que mueve cada día a ocho millones de personas, funcionó con lentitud, y algunas de las líneas del suburbano tuvierono que modificar sus rutas.
Los tres aeropuertos de la ciudad, John F Kennedy (JFK), Newark y La Guardia, reanudaron ayer sus servicios, tras permanecer cerrados el domingo, se han registrado demoras en las salidas.
La mayor parte de los problemas se registraron en las carreteras, donde la acumulación de nieve y hielo provocó algunos accidentes.
La tormenta dejó sin luz a millones de personas en la costa este, si bien en Nueva York los problemas fueron menores, con interrupciones parciales en el servicio en algunos barrios de la ciudad.
Muchos de los comercios de Manhattan, considerado el núcleo económico de la ciudad, abrieron sus puertas, con retrasos en los servicios de abastecimiento.
Esta nevada ha eclipsado la épica nevada que cayó el 26 de diciembre de 1947 sobre Nueva York, y que dejó 67 centímetros de nieve y 77 muertos a su paso.
Los puentes y túneles de la ciudad también fueron reabiertos, si bien la ciudad recomienda a los ciudadanos hacer uso del auto lo menos posible.