El recién nombrado cardenal de Guatemala, Rodolfo Quezada Toruño, declaró estar dispuesto a perdonar a los asesinos del obispo Juan Gerardi, asesinado en 1998, pero antes debe aclararse el crimen por el que fueron sentenciados dos militares y un sacerdote, según una entrevista publicada ayer por El Periódico.
"Estoy dispuesto a perdonar como cristiano, pero quiero saber a quién perdono", dijo Quezada Toruño, quien el domingo pasado fue designado cardenal por el papa Juan Pablo II, en alusión al hecho de que, a la fecha, sigue sin conocerse quién asesinó a Gerardi el 26 de abril de 1998.
El religioso dijo que "mientras sea arzobispo (metropolitano) no quito el dedo del renglón. (...) Por eso, la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA) -fundada por Gerardi y dirigida por él hasta su muerte- continuará en esta lucha".
Por el caso Gerardi, el Tribunal Tercero de Sentencia condenó en junio de 2001 a 30 años de prisión al coronel (r) y ex jefe de Inteligencia Militar, Disrael Lima Estrada, y a su hijo, capitán Byron Lima Oliva, por el delito de ejecución extrajudicial en el grado de coautores.