El cardenal nicaragüense, Miguel Obando y Bravo, abogó ayer, para que haya corazones generosos que ayuden a más de 5,500 personas afectadas por las lluvias que dejaron al menos 25 muertos.
El arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) afirmó en la homilía de la misa dominical en la catedral de Managua que ayer oró por "los hermanos que han sufrido las inundaciones, para que el Señor les ayude".
Según el último informe de la Defensa Civil, los derrumbes del cerro Musún, 216 kilómetros al norte de Managua, y las inundaciones en el río Prinzapolka, en el Caribe en el Caribe central, han dejado 25 muertos y 5,559 afectados desde la semana pasada. Los derrumbes y las inundaciones han afectado a 30 comunidades y dañado un total de 112 casas, informó ayer una fuente oficial.