Se presenta como la opción a las mafias que en su opinión gobernaron Argentina en la última década. Es profundamente católica, no le preocupa su imagen y dice que si no recibe el apoyo electoral el domingo la población tendrá la conciencia sucia.
"Si el pueblo quiere votar a ladrones, es una decisión del pueblo. Si quiere tener un voto sucio, que lo tenga. En la derrota o en la victoria voy a seguir siendo la misma", afirma Elisa Carrió, cuya imponente figura le ayuda a proyectar una imagen de fortaleza.
A pocos días de las elecciones presidenciales, "Lilita" Carrió -una ex reina de la belleza de su provincia natal, Chaco, ahora llamada "La Gorda"- se encuentra en el cuarto o quinto lugar en las encuestas, lejos de una oportunidad para llegar a una segunda vuelta el 18 de mayo.
"Las encuestas dicen eso, pero cuando camino por las calles acá (en Buenos Aires) o en el interior no puedo caminar por la cantidad de gente que viene a saludarme. O yo estoy loca o las encuestas están mal", dijo.
Carrió, una abogada de 46 años que comulga cada mañana en una iglesia cercana a su casa, era diputada de la centrista Unión Cívica Radical.