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Carta Encíclica


El 25 de enero del presente año, el papa Benedicto XVI presentó su primera Encíclica a la que llamó "Deus caritas est" ("Dios es caridad") y estuvo centrada precisamente en el amor a Dios y la caridad cristiana.
"Dios es amor, quien está en el amor vive en Dios y Dios vive en él". Con estas palabras de la carta de San Juan, el sumo pontífice comenzó la primera encíclica.
En el texto, de medio centenar de páginas, el papa Ratzinger trazó las perspectivas de su pontificado, en una especie de líneas programáticas que ponen en el centro la esencia del amor cristiano.
La segunda parte de la Encíclica trata sobre la doctrina social y sus recaídas en la vida de la sociedad, en la política y en la vida de la Iglesia.
El papa invitó a la Iglesia a concentrarse en el mensaje central del cristianismo, que es el amor, fundamento de la fe.
En ella, Benedicto XVI advierte sobre los peligros que se corren si se disocian las dos dimensiones del amor: "el eros y el ágape". "Sin el ágape, el amor fundado en la fe y por ella plasmado, el eros termina por ser degradado a puro sexo".
El amor deviene "mercadería", una cosa "que se puede comprar y vender". Y el hombre mismo se convierte en una mercadería. En cambio, si están unidos, eros y ágape encuentran "una síntesis perfecta", una unidad de concepción del amor de "donación al otro y de búsqueda del otro".
El papa hace también una reflexión sobre la unidad entre Dios y el hombre, la unidad en el matrimonio entre el hombre y la mujer, la unidad entre Dios y el hombre en el sacramento de la eucaristía.
Insiste en el hecho de que si se radicaliza la oposición entre el amor que se dona, el ágape, y el amor de concupiscencia, el eros, el aspecto característico del cristianismo se devaluaría al ser excluido de "los contextos fundamentales de la vida".
Benedicto XVI señala que "el matrimonio basado en un amor exclusivo deviene la representación de Dios con su pueblo y viceversa".
Hacia el final de la Encíclica, el Santo Padre recuerda la importancia de la oración. "Frente al secularismo que puede condicionar también a muchos cristianos comprometidos en el trabajo caritativo, es necesario reafirmar la importancia de la oración".
"El contacto vivo con Dios -dice el papa- evita que la experiencia de la desproporción de la necesidad y de los límites del propio actuar puedan, por un lado, llevar a la persona a la ideología que pretende ahora aquello que Dios, por cuanto parece, no consigue, o, por otro lado, ser tentación para ceder a la inercia y a la resignación".


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230866
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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