EL EX DICTADOR chileno Augusto Pinochet quedó ayer bajo arresto domiciliario, luego que personal judicial le notificara personalmente en su casa de campo de su procesamiento por los crímenes de la llamada Operación Cóndor, confirmado en la víspera por la Corte Suprema.
Los funcionarios cumplieron con la orden de detención emanada del juez Juan Guzmán, quien sometió a juicio a Pinochet como autor de nueve secuestros y un homicidio perpetrados por Cóndor, una red que coordinó a los aparatos represivos de las dictaduras sudamericanas en la década de 1970.
El secretario del magistrado Iván Pavez, dos gendarmes y otra secretaria judicial, que actuó como testigo de fe, llegaron sin ser vistos por la prensa alrededor de las 11:55 hora local (1455GMT) a la hacienda Los Boldos, situada cerca de la costa a unos 120 kilómetros al suroeste de Santiago, para informar oficialmente al ex dictador de su detención.
Fuentes judiciales comentaron que Pavez leyó a Pinochet el documento que consigna el auto de procesamiento y que el anciano militar respondió sólo que se reservaba el derecho a apelar la resolución con la asesoría de sus abogados.
Por su parte, el jefe del Ejército de Chile general Juan Emilio Cheyre cuestionó la decisión de procesar, pese a su precario estado de salud, al ex dictador.
"No me voy a referir (a las resoluciones judiciales), pero creo que hay que creerle a los doctores, sobre todo cuando tienen la calidad profesional y humana de quienes lo ven", señaló.
El comandante de la Armada de Chile Miguel Angel Vergara expresó su preocupación por la condición de salud de Pinochet.