El caso contra el soldado estadounidense Bradley Manning, sospechoso de filtrar miles de documentos secretos a WikiLeaks, comenzó con una primera audiencia en la que fue rechazada una petición de la defensa para recusar al oficial que preside la vista.
Esta primera audiencia era para definir si debe ser un tribunal ordinario o uno militar el que juzgue a Manning, quien se enfrenta a una posible imputación de más de 20 cargos por los que podría ser condenado a cadena perpetua.
Tildado de “traidor” por las autoridades, Manning es un “héroe” por su “valentía” para las decenas de activistas, entre ellos algunos “indignados”, que se concentraron para exigir su libertad frente a Fort Meade, en Maryland, donde se celebra la vista.
Al comienzo de la audiencia, David Coombs, abogado de Manning, pidió la recusación de Paul Almanza, el teniente coronel que la preside y que es fiscal de carrera en el Departamento de Justicia.
La recusación se basaba en que el Departamento de Justicia está llevando una investigación penal contra el fundador de WikiLeaks, Julian Assange.