El líder cubano, Fidel Castro, aceptó la ayuda y cooperación de EE.UU. tras el paso de "Wilma" por la isla, sólo para valorar los daños provocados por el huracán.
Aunque dio algunas excusas a la presencia foránea, Castro explicó que EE.UU. ofreció el envío de tres funcionarios estadounidenses para "evaluar los daños que permitan valorar el ofrecimiento eventual de ayuda humanitaria a Cuba" tras "Wilma".