La Comisión Europea (CE) pretende suavizar el mecanismo que permite imponer casi automáticamente la obligación de pedir visado a los ciudadanos de los países terceros que se lo exigen a algunos de los Estados miembros de la UE, como es el caso de Estados Unidos, Australia o Canadá.
La normativa actual establece que cuando a los ciudadanos de un Estado miembro se les pide un visado para entrar en un país tercero, se puede exigir, en reciprocidad, el cumplimiento de la misma obligación a las personas procedentes de aquel país.
Este mecanismo, que nunca ha sido utilizado, se puede activar a petición del Estado miembro implicado, y el Consejo dispone de 30 días para pronunciarse al respecto, por mayoría cualificada.
Según una propuesta de reglamento, aprobada ayer por la Comisión, si un Estado miembro decide exigir visado a un tercero, el Consejo tendría un plazo mayor para pronunciarse, de tres meses.
Pasado ese plazo, si el Consejo no se ha pronunciado en contra, entonces se iniciaría un proceso de negociaciones con el país tercero, que serían conducidas directamente por el Ejecutivo comunitario.
El objetivo de estas negociaciones sería que el país tercero eliminara la exigencia de visado para los ciudadanos del Estado de la UE.
En la actualidad, Estados Unidos exige visado para los ciudadanos griegos y de 9 de los 10 nuevos socios de la UE (menos Eslovenia).
Los ciudadanos de los 10 nuevos Estados también tienen que contar con este documento para entrar en Canadá, Australia o Nueva Zelanda.
Con esta modificación, la UE quiere evitar problemas en caso de que alguno de los países de la Unión que necesitan visados decidieran utilizar el mecanismo, ya que según está planteado en la actualidad tiene carácter únicamente "represivo", señalaron a EFE fuentes comunitarias. Estados Unidos exige visado para los ciudadanos griegos y de nueve de los 10 nuevos socios de la UE (menos Eslovenia).