El presidente venezolano, Hugo Chávez, dio ayer la bienvenida a la nueva autoridad electoral del país que deberá organizar un eventual referendo en su contra, y se comprometió a respetarla.
"Bienvenido sea el arbitro. Lo respetaremos todos, y pido al país respeto por el arbitro", dijo el cuestionado gobernante venezolano durante una rueda de prensa conjunta con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Siva, que se halla en visita oficial en Venezuela.
La nueva directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE), que juramentará sus cargos hoy, fue designada la noche del lunes por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), después de 21 días de arduas deliberaciones.
El presidente brasileño volvió a reiterar por su parte que el tema del referendo se trataba de "un asunto interno" de Venezuela, recogido por la Constitución de ese país.
"Si la oposición consigue las firmas necesarias, tendrá que hacerlo (Chávez) tal como dice la Constitución", señaló Lula.
La oposición venezolana presentó el pasado miércoles más de tres millones de firmas a favor de la consulta, recogidas el último febrero, que ahora deberán ser validadas por el nuevo CNE.
Pero la legalidad de las rúbricas ha sido cuestionada no sólo desde el Gobierno, sino también por destacados representantes opositores, como el experto constitucionalista, Jorge Olavarría, el líder de Proyecto Venezuela, Henrique Salas Romer, y el diputado de Primero Justicia, Gerardo Blyde, entre otros.
Con la designación por el Supremo venezolano de una nueva autoridad electoral arrancó el proceso de un posible consulta popular sobre Chávez, que puede significar el fin adelantado de su mandato.
El revocatorio está contemplado por la Constitución venezolana para todos los cargos públicos, a partir de la mitad de su mandato, que en el caso de Chávez se cumplió el 19 de agosto.
Chavéz insistió en que, de momento, la celebración del referendo se trata sólo de una "opción", y sólo llegará a buen fin siempre que se respeten los procedimientos legales.
A partir de hoy, el nuevo CNE deberá elaborar un reglamento electoral para los referendos, validar las firmas en apoyo a la consulta recogidas por la oposición, y convocar su celebración. Según Chávez, su Gobierno no se opondrá a que el revocatorio se lleve a cabo, pero reiteró que es "una obligación de la oposición" hacer todo correcto para que se realice.