El presidente taiwanés, Chen Shui-bian, presentó ayer la doble pregunta de su referéndum defensivo, previsto para el 20 de marzo de este año, en un paso que ignora tanto las advertencias chinas como las críticas de Japón y Estados Unidos, el aliado más importante de la isla.
Chen anunció en un mensaje televisado que la consulta popular planteará a los taiwaneses la opción de comprar misiles para defenderse de China y la de iniciar un proceso de negociaciones con el país comunista.
La convocatoria fue justificada por el mandatario por la insistencia del "pueblo taiwanés en que la cuestión del estrecho de Taiwan se solucione pacíficamente".
Añadió que los dos temas del referéndum no están relacionados y que la consulta sobre las negociaciones se enmarca en el deseo de establecer una paz definitiva en el estrecho de Taiwan.
Chen avanzó que la primera cuestión planteará a los taiwaneses si están de acuerdo en que Taipei compre más equipos antimisiles. La segunda pregunta consultará a los isleños si desean que China y Taiwan inicien negociaciones "para impulsar el establecimiento de una estructura interactiva que favorezca la estabilidad y paz entre los dos lados del estrecho de Taiwan".
Chen también reiteró su compromiso de no declarar la independencia ni cambiar el nombre oficial del país, siempre y cuando China no use la fuerza contra Taiwan.
Ya el jueves Chen reiteró su condena a cualquier tipo de referéndum que suponga preparar el camino para la independencia.
Los temas propuestos por Chen están muy alejados de los anunciados en noviembre tras la aprobación de la Ley de Referéndum, la cual le permite realizar una consulta popular en caso de existir una amenaza exterior a la seguridad nacional que afecte la soberanía de la isla.
En un principio, Chen deseaba proponer un referéndum en contra de los alrededor de 500 misiles chinos colocados cerca de Taiwan, así como contra la insistencia de China de no renunciar al uso de la fuerza contra la isla.