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Chernóbil le marcó la vida

Los panameños han visto ha Rusia como uno de los países con buena formación en diversas ramas de la educaión.


Han pasado 20 años, y la marca de Chernóbil aún sigue latente en aquellas personas que fueron afectadas por esta catástrofe nuclear.
Un día como hoy, una falla en uno de los reactores de la central provocó su estallido, liberando energía fisionable en sus alrededores.
En la década de los 80’s muchos panameños lograban becas para cursar estudios en la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) hoy Rusia.
Panamá América conversó con Elsa Castillo, una panameña que se benefició con estas becas de estudios y que por la carrera que escogió Pedagogía y Psicología, pre-escolar, le correspondia vivir en Leningrado (hoy San Petersburgo).
Elsa recuerda que en ese frío día se encontraba en sus ocupaciones escolares y al conocer la noticia sobre la explosión en Chernóbil, sólo pudo pensar en los niños y las distintas familias que se habían visto afectadas por el hecho.
"Me sentí impotente, porque como estudiante extranjera, era muy poco lo que podía hacer".
"Las imágenes eran desgarradoras y muy tristes, relató Elsa.
"Era díficil ver en televisión a los hombres, mujeres y niños perder el cabello y enfermarse tan rápidamente por esta catástrofe.
¿Quién diria que esas imágenes en televisión las viviría doce meses despúes en carne propia?
Elsa cuenta que un año después de lo ocurrido sintió los efectos, y poco a poco fue perdiendo su larga cabellera negra.
Tras esta inusual situación consultó a los galenos del país.
Los médicos que la examinaron en su momento la situación que vivía Elsa se debía al "stress" y a las preocupaciones.
Pese a ello, trató de culminar con sus estudios, pero al final no pudo hacerlo.
Ante este hecho, los galenos le recomendaron volver a Panamá para que encontrara paz y tranquilidad, pero la situación empeoró porque para 1989 ya había perdido todo el cabello.
Pese a ello, trató de concluir su especialidad en tierra panameña, pero tampoco pudo logralo dadas las circunstancias en las que se encontraba.
En Panamá trató de contactar a especialistas con el fin de determinar si en su cuerpo existe algún índice de radioactividad, dado que la explosión en Chernóbil se expandió en gran parte de Europa.
Hasta la fecha, Elsa Castillo busca una repuesta concreta sobre su problema que no le ha permitido alcanzar una situación laboral estable.
Ella señala que la única secuela que ha tenido que manejar desde 1987 hasta la fecha es la caída del cabello, que en algunas ocaciones le aparece pero vuelve a caerce.
Trata de vivir día con día, y recuerda con tristeza que hace 20 años sus ilusiones de superación quedaron atrás, marcadas por un hecho que marcó al mundo y que hoy en día aún se recuerda con tristeza porque varias generaciones tendrán que padecer por una catástrofe nuclear que no se pudo controlar.
  • Cerca de 80 panameños habían recibido becas para estudiar en la URSS en la décad del ochenta.

  • Muchos de ellos se encontraban en diversas ciudades de este país.

  • Elsa Castillo señala que por el momento no ha escuchado si hay algún panameño que se haya visto afectado por la explosión de Chernóbil.


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232088
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América