El Gobierno de Chile reabrirá la investigación sobre las repetidas violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Augusto Pinochet mediante dos comisiones de investigación que intentarán arrojar luz sobre los casos de falsas víctimas de la dictadura chilena que engrosan las listas oficiales del país.
Durante esta semana se han dado a conocer tres nuevos casos de víctimas que han 'regresado de la muerte'. Estas irregularidades en la lista de detenidos desaparecidos se suman al mediático caso de Germán Cofre, el hombre que regresó a casa tras permanecer 35 años en paradero desconocido.
Cofre era dirigente del partido comunista y fue detenido poco después del golpe de Estado de Pinochet en 1973. Su nombre aparece en un monumento de los desaparecidos del cementerio de Santiago de Chile y su familia -que cobró indemizaciones- enterró 'supuestamente' sus restos.
Para evitar nuevos errores, el Ejecutivo que dirige Michele Bachelet estudia acelerar la discusión en el Congreso de la creación del Instituto de Derechos Humanos, en la que se contemplaría una reapertura temporal de las comisiones que investigaron los casos de víctimas del régimen militar.
"Es una muy buena solución que vuelvan a funcionar las comisiones, para hacer una revisión exhaustiva del pasado que nos permita enfrentar mejor el presente y el futuro", dijo el ministro de Presidencia, José Antonio Viera-Gallo.
El derecho a dudar.
Para Guillermo Garín, ex vicecomandante en Jefe del Ejército y ex portavoz de Pinochet, los casos de "falsos detenidos desaparecidos" crean el "derecho a dudar".
Garín aseguró que hay perfectos derechos "para dudar de todo lo que se ha estado diciendo y explotando políticamente en torno a estas situaciones de detenidos desaparecidos".
El ex integrante del "círculo de hierro" de Pinochet afirmó que con este tipo de hechos, ciertos partidos han sacado dividendos políticos.