Luego de tres meses de multitudinarias protestas que provocaron una fuerte baja en su popularidad, el presidente chileno Sebastián Piñera aceptó dialogar con estudiantes y maestros que demandan cambios profundos en la educación y mayor aporte estatal.
El mandatario derechista hizo la convocatoria al diálogo luego de que la víspera concluyeran dos días de una huelga nacional convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) que se convirtió en una masiva protesta contra su Gobierno de casi 18 meses y derivó en extendidos disturbios. Un joven de 16 años murió en un suburbio de Santiago donde se habían registrado por tercera noche consecutiva violentos desmanes, saqueos y enfrentamientos con la policía.
“Después de más de tres meses en que hemos visto florecer la violencia y el enfrentamiento, llegó el tiempo de la paz, el tiempo de la unidad, llegó el tiempo del diálogo, llegó el tiempo de los acuerdos”, anunció Piñera en la localidad de Hualañé, unos 200 kilómetros al sur, donde acudió a inaugurar un hospital obsequiado por Japón.
Agregó que ese diálogo con todos los sectores involucrados en el prolongado conflicto estudiantil debe realizarse en la sede de Gobierno y el Congreso.
El llamado al diálogo, al que Piñera se había negado hasta ahora y había delegado en su ministro de Educación Felipe Bulnes, será analizado por los dirigentes de los estudiantes secundarios y universitarios