Con la esperanza compartida de alcanzar un diálogo fluido y a puerta cerrada, Chile y Bolivia comenzaron ayer su primera reunión de alto nivel tras varios meses de desencuentros, pero sin tocar la demanda boliviana de una salida soberana al Pacífico.
La próxima licitación a privados del puerto de Arica y las garantías chilenas de mantener el libre tránsito y gratuidad a los productos bolivianos coparon las conversaciones en la primera jornada de la XII Reunión de consultas políticas entre ambos países.
Así lo confirmaron en escuetas declaraciones, después de una sesión de tres horas, los vicecancilleres Cristián Barros, de Chile, y Jorge Gumucio, de Bolivia. "Hemos dado seguridades de que no será afectado el tratado de 1904", explicó Barros, en alusión a las aprensiones de La Paz de que la privatización de Arica pase a llevar las cláusulas de dicho acuerdo.
Barros también reiteró que el tema de una salida soberana al mar para Bolivia, que el gobierno de La Paz ha llevado a diversos foros internacionales en los últimos meses, "no está en la agenda" de la reunión.
Jorge Gumucio, en tanto, coincidió en explicar que ayer se trataron asuntos relacionados con el libre tránsito de mercaderías bolivianas por los puertos chilenos y también "algunos temas menores, de carácter técnico".
Las relaciones entre Chile y Bolivia, suspendidas desde 1962, se agriaron más el pasado noviembre, cuando el gobierno de Carlos Mesa intensificó la difusión de su demanda marítima en foros internacionales.
En ese contexto, la reunión inaugurada ayer estuvo precedida de un clima tenso, enmarcado por varias manifestaciones anti-chilenas realizadas en Bolivia en las últimas semanas.