El Gobierno chino ha declarado la alerta en los principales cursos fluviales del país, los ríos Yangtsé, Amarillo y Huai, después de que más de 300 personas hayan muerto víctimas de las riadas desde principios de junio.
La Federación de Asociaciones de la Cruz Roja cifra ya en 100 millones los damnificados por la crecida de las aguas, que afectan a 16 provincias y regiones chinas.
Un total de 843,000 personas han sido evacuadas desde finales del mes pasado y más de dos millones se encuentran aisladas, mientras las pérdidas económicas rondan los 17,000 millones de dólares.
Además, los equipos de rescate dieron ayer por muertos a los 19 trabajadores sepultados por un corrimiento de tierras ocurrido en la madrugada del jueves en una carretera de montaña del Tíbet (suroeste).