El Gobierno chino está estudiando una propuesta de ley que permitiría castigos de hasta siete años de cárcel para quienes hagan trampas en los exámenes, en un intento por poner fin a numerosos escándalos de este tipo.
Hasta ahora, los tramposos que fueran descubiertos no recibían ningún castigo, sino que simplemente quedaban imposibilitados para participar en otros exámenes posteriores, explicó la agencia estatal Xinhua.