El gobierno de China bloqueó el acceso a todas las reservas de agua en Pekín para impedir que el sistema de agua potable se contamine con el virus causante del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS).
La medida se adoptó luego que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicara nuevas investigaciones que muestran que el virus se puede diseminar por las alcantarillas y a través del contacto con objetos contaminados. Por otro lado, los habitantes de una aldea china, indignados por las políticas del gobierno contra el síndrome, agredieron a funcionarios, rompieron ventanas y dañaron muebles.
El número de muertes a consecuencia del SARS en todo el mundo subió a 464, luego de que China informó sobre nueve fallecimientos, mientras Hong Kong informó de tres, Taiwan de dos y Singapur de uno.