CHINA, EL país más poblado del mundo, llegó ayer a la cifra récord de 1,300 millones de habitantes y las autoridades siguen más resueltas que nunca a continuar su política de control de natalidad.
El emblema del nuevo número elegido por el gobierno fue un bebé varón, nacido justo después de medianoche ante las cámaras de televisión en un hospital de Pekín, la capital donde viven 15 millones de personas.
El bebé, de 3.6 kilos y que todavía no tiene nombre, es el primogénito de una pareja de clase media. Y no forzosamente el último.
El niño es hijo de un trabajador de una compañía aérea y de una empleada de la subsidiaria de Shell en China.
Si se tienen en cuenta las nuevas leyes vigentes desde el año pasado, las parejas urbanas están autorizadas en teoría a tener un segundo hijo con más de cinco años de diferencia respecto del primero, siempre y cuando el marido y la mujer sean hijos únicos.
Como ya ocurre desde hace varios años en el campo, donde viven unos 800 millones de chinos, la política del hijo único se abolió de las grandes ciudades en 2004, pero continúa siendo muy preconizada, y a veces obligatoria, en muchas localidades.
Ayer, la prensa china se felicitaba claramente de los resultados de esta política lanzada hace 25 años y a menudo criticada en Occidente por su crueldad, ya que provoca asesinatos de bebés de sexo femenino, así como abortos repetidos y peligrosos.
La población china debería aumentar a un ritmo de 10 millones de habitantes por año para alcanzar cerca de 1,500 millones de 2030, según las proyecciones oficiales.
"Los demógrafos reconocen que sin la intervención del gobierno hoy ya habría 1,500 millones de chinos", escribió el diario China Daily en un editorial, en el que recuerda que la magnitud de la población china tiene repercusiones en el "mundo entero".
El Diario del Pueblo, principal portavoz del Partido Comunista Chino en el poder, prefirió advertir el riesgo que significaría para los recursos del país un relajamiento en el control de la natalidad.
"Si cada ciudad ocupa cada vez más tierras cultivables, alimentar a 1,300 millones de personas se volverá muy complicado", estimó el diario.
Sin embargo, la flexibilización de la política de natalidad en las ciudades, real o no, es percibida como un progreso por los expertos, incluso fuera de China.
"Es muy alentador constatar que China ya no concibe el desafío demográfico como una simple cuestión de fecundidad", estimó Siri Tellier, la representante en Pekín del Fondo de Naciones Unidas para la Población.
"Hay una voluntad clara por parte del gobierno de tomar en cuenta otros problemas, como el empleo o el envejecimiento de la población, siempre manteniendo una estricta política de planeamiento familiar", agregó.
La "Política del Hijo Unico" fue puesta en marcha hace 30 años para frenar el dramático crecimiento demográfico.
China tiene 1,300 millones de habitantes pese a controles
El país asiático tiene la mayor desproporción del mundo de nacimientos entre géneros, debido a los abortos selectivos.