La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, defendió ayer un convenio antidrogas con Estados Unidos renovado recientemente y que contempla el uso de buques militares, y rechazó que sea un riesgo para la soberanía del país como denunciaron sectores sociales y la oposición política.
"Garantizo que estos convenios son los mismos (que se han firmado en los últimos 10 años) y no voy nunca a exponer al país a un incumplimiento constitucional y muchísimo menos a una militarización de la lucha antidrogas", declaró Chinchilla en un programa radial.
Sin embargo, este año contempla la posibilidad de que 7.000 oficiales y 46 embarcaciones militares estadounidenses puedan participar, lo que ha despertado fuertes críticas en un país muy sensibilizado con el tema militar y que abolió su ejército en 1948.