Cada año se utilizan en el mundo millones de envases, envoltorios y bolsas de plástico, que provocan un daño al medioambiente porque están hechos a base de un material no renovable, el petróleo, y porque tardan décadas en degradarse.
Por ello, cada vez son más los científicos abocados a la tarea de encontrar materiales que puedan cumplir la misma función, sin afectar el ecosistema.
Un equipo de expertas en Argentina halló un tipo de plástico que es altamente resistente, pero que se deshace en pocos días si es enterrado y no libera toxinas.
Las científicas del Laboratorio de Polímeros y Materiales Compuestos, del Departamento de Física de la Universidad de Buenos Aires, junto con el equipo de Ecomateriales del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, trabajaron a partir de dos productos renovables: la mandioca y el maíz. Así, combinando el almidón de mandioca con nanopartículas cristalinas de almidón de maíz, lograron crear un plástico que tiene capacidades similares al film tradicional de cocina.
La física Silvia Goyanes, que dirigió el proyecto junto con la química Mirta Aranguren, dijo que éste surgió a partir de la tesis de la ingeniera argentina Nancy García, quien desarrolló la idea tras una experiencia en Francia.
El equipo logró convertir la teoría en hecho y comprobó las ventajas de su creación.