Científicos han descubierto una manera de tomar la temperatura de los dinosaurios, la que resulta que es casi igual a la de los seres humanos.
Obviamente no se puede simplemente poner un termómetro bajo la lengua de una gigantesca criatura que ha estado extinta por millones de años.
Pero lo más cercano a eso es estudiar los fósiles de sus dientes, que pueden reflejar la temperatura corporal. Los científicos descubrieron que el braquiosaurio tenía una temperatura de 38.2 grados Celsius, mientras que la del camarasaurio era de unos 36.8C. La temperatura promedio de un humano es de 37C.
La cantidad de carbono y oxígeno que se integran al esmalte de los dientes varía con la temperatura corporal, y por ellos se pudo determinar la temperatura de los dinosaurios.