Como si de una ciudad fantasma se tratase, Mosul es un melancólico cuadro de barrios vacíos y silencio, que de vez en cuando se ve interrumpido por los bombardeos de la aviación iraquí que intenta recuperar el terreno.
Bajo el dominio del Estado Islámico (EI), la vida en Mosul se ha transformado en un infierno indescriptible en medio de un conflicto que no tiene visos de encontrar un final inmediato.
El pasado 10 de junio, las fuerzas de seguridad se retiraron de Mosul dejando ese territorio en manos de los combatientes de ese grupo radical.