El Ejército mexicano irá trasladando las tareas de seguridad pública en la conflictiva Ciudad Juárez a la Policía Federal, aunque seguirá colaborando en la vigilancia y control de los accesos a la ciudad, de la frontera y del aeropuerto, entre otras labores, anunció el Gobierno.
La Secretaría de Gobernación (Interior) indicó en un comunicado que esta responsabilidad de seguridad pública será asignada a 4,500 agentes federales, que serán apoyados por 2,800 municipales y 200 del estado de Chihuahua, donde se ubica la localidad.
La dependencia dijo que la seguridad pública en la urbe corresponderá “gradualmente a las (policías) estatales y municipales, con objeto de que en el mediano plazo se restablezca plenamente en Ciudad Juárez la normalidad institucional”.
No obstante, aclaró, el Ejército seguirá brindando “seguridad en los principales puntos de acceso a la ciudad, en cruces internacionales y en terminales de transportación aéreas y terrestres”.
Además, apoyará a las policías Federal, Estatal y Municipal “en emergencias, realización de operativos y coadyuvancia en las tareas de información, inteligencia y combate a la delincuencia organizada, entre otros”.
“El personal militar permanece en ese municipio realizando sus funciones en el marco de sus obligaciones constitucionales de preservar la seguridad interior del país”, apuntó Gobernación, que señaló que concluyó un convenio de colaboración entre el Ejército y las autoridades de Chihuahua.
Por ese convenio, dijo, los militares participaron “en la operación del Centro de Reacción Inmediata atendiendo llamadas de emergencia y denuncias anónimas, así como en funciones de Policía municipal, tránsito y vialidad, actividades que complementaron las acciones de las autoridades federales y locales en los distritos de mayor incidencia delictiva”.
Ciudad Juárez, con 1,5 millones de habitantes, es la urbe más violenta de México con más de 5,000 muertes atribuidas al crimen organizado desde 2008, por lo que fueron desplegados en ella unos 8,000 militares y cerca de 2,000 agentes federales.
Una de las causas de la presencia militar y de los agentes federales fue la corrupción detectada en las policías municipales y su debilidad frente al narcotráfico, que ha impuesto su “ley” de “plata o plomo” (te corrompes o te matamos).
En una de sus recientes visitas a Juárez, el presidente mexicano, Felipe Calderón, había asegurado que no sacaría al Ejército de esta urbe, después de escuchar denuncias sobre presuntos abusos de los militares.
“No vale el abuso, pero tampoco denostar a los soldados que están arriesgando su vida por otros ciudadanos”, dijo el mandatario el pasado 11 de febrero.
El ministerio de Gobernación sostuvo que hoy “empieza una nueva etapa” en la estrategia Todos Somos Juárez, Reconstruyamos la Ciudad, por la que el Gobierno federal busca frenar la violencia en esa urbe fronteriza con EE.UU. y reconstruir el tejido social, con acciones socioeconómicas y de seguridad.