Frente a los sangrientos ataques que se multiplican contra las tropas estadounidenses y los iraquíes que trabajan con ellas, la coalición redobla sus esfuerzos para hallar a uno de los jefes del antiguo régimen sospechoso de coordinar los ataques. Se trata de uno de los más fieles adjuntos del derrocado presidente Sadam Hussein, el general Ezzat Ibrahim Al Duri, quien hasta ayer estaba en libertad. La coalición lo considera como el “cerebro” de la serie de atentados que asola el país desde principios de esta semana.
Los expatriados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) decidieron reunirse fuera de Irak para definir la nueva estrategia de la organización tras el cruento atentado del lunes contra su sede en Bagdad.
La reunión del personal del CICR que trabaja en Irak y los responsables de la sede en Ginebra se reunirán esta semana en Amman para discutir “un nuevo mecanismo de trabajo” declaró ayer un responsable de la organización en Jordania.
“En los próximos dos días se celebrará en Amman con la participación de responsables de nuestra misión en Irán y colegas de la sede en Ginebra”, indicó Moin Qassis, vocero del CICR en Amman.
Al Duri, en el juego de cartas elaborado por los norteamericanos con las 55 personalidades iraquíes más buscadas, llega el número seis.
“Existen informaciones por las cuales Al Duri coordina los ataques”, indicó un responsable del Pentágono bajo cobertura de anonimato.
Ezzat Ibrahim, ex vicepresidente del Consejo de la comandancia de la revolución, la principal instancia directiva de Irak durante el régimen de Sadam Hussein, representaba en el seno partidario, la derecha fundamentalista sunita. Se le debe el giro religioso de Sadam en 1991.
Ezzat Ibrahim era conocido por sus vínculos con las organizaciones fundamentalistas, especialmente los wahhabitas.
El martes, el presidente estadounidense George W. Bush afirmó que los ataques y atentados en Irak eran perpetrados por una alianza entre fieles de Sadam Hussein y combatientes extranjeros islamistas.
El lunes en menos de una hora cinco atentados con coche bomba causaron 43 muertos, entre los cuales un norteamericano y más de 200 heridos.