DURANTE el festival hindú de Naga Panchami (la serpiente-Dios), los agricultores capturan cobras que después los vecinos del pueblo cubren de ofrendas.
Algunos hindúes creen que esta tradición traerá fortuna para el próximo año.
Viendo las cobras de cerca, aquí, en Shirala, en el estado indio de Maharashtra, compruebo que tienen algo particularmente hipnótico.
Estoy a unos pasos de distancia y me siento totalmente hipnotizado. O ¿es el miedo el que me paraliza?
En los lugares turísticos, los "encantadores" de serpientes les quitan cruelmente los colmillos a las cobras para evitar que puedan morder.
Pero estas cobras tienen los colmillos intactos. Y no sólo son muy venenosas: además están bastante enojadas.
Sus cuerpos se dilatan y se contraen a medida que respiran con un siseo amenazante.
En esta localidad unos 70 encantadores de serpientes participan del festival. Normalmente, el pueblo se llena de 300 o 400 de estos reptiles para la celebración.
Los encantadores las llevan hasta el templo, transportándolas en recipientes de arcilla cubiertos con paños de colores.
Allí las vierten sobre una plataforma de piedra, donde se lleva a cabo un ritual que después vería repetido muchas veces a lo largo de la mañana.
Mientras algunos hombres les sujetan la cola con firmeza, otros desvían su atención -¡y sus mordiscos!- hacia los recipientes de arcilla de los que acaban de salir.
Le pregunté a uno de mis acompañantes, Agit, si alguna vez había víctimas.
"Claro que sí", contestó. "Siempre hay mordiscos. Durante el festival de Naga Panchami el hospital local espera unos cuantos pacientes con mordidas de serpiente".
Las cobras se exhiben primero en el templo y después por las casas del pueblo.
Durante su pasarela muchas mujeres se iban acercando con bandejas llenas de ofrendas tradicionales, conocidas como prasad, que espolvoreaban sobre los reptiles.
A medida que caían sobre las cabezas de las cobras pétalos de flores, arroz, leche, polvo carmesí e incluso billetes de 100 rupias, le pregunté a Agit cuál era el objetivo de todo aquello.
Me explicó que la idea principal era asegurar una buena cosecha para el próximo año.
Pero también era para aplacar a las serpientes y para tratar de evitar que muerdan a los agricultores en los campos.
Paradójicamente, todo esto que sucedió ante mis ojos es ilegal, porque en India las serpientes están protegidas por la ley y para sacarlas de su ambiente natural hace falta una licencia de la que carecían todos los "encantadores".
Ahora, los reptiles aguardan en las casas del pueblo el momento de su liberación en los campos.
Pero tarde o temprano el peso de la legislación caerá sobre el festival de Naga Panchami. Y entonces la celebración de la serpiente-Dios tendrá que ser sin reptiles.
Cobras para la buena suerte
Las serpientes son el centro de atracción de la fiesta y la prosperidad para el próximo año.