Un atacante suicida palestino detonó ayer un coche cargado de explosivos cerca de un autobús en el norte de Israel, matando a por lo menos 14 personas e hiriendo a más de 50, informó la Policía.
La explosión, que provocó dudas respecto a una misión de paz estadounidense prevista a comenzar posteriormente esta semana, convirtió el autobús que viajaba entre las ciudades de Hadera y Afula en un infierno de gritos y cuerpos quemados.
El autobús estalló envuelto en llamas, arrojando una nube de humo al cielo, y provocando que las municiones de los soldados a bordo reventaran en una serie de estallidos.
Usando una táctica pocas veces aplicada durante el levantamiento palestino de dos años contra la ocupación israelí, un palestino se aproximó a la parte trasera del autobús mientras éste recogía pasajeros y detonó su carga de explosivos, detalló la Policía.