El presidente de EE.UU., George W. Bush, prometió ayuda al Gobierno de Ankara en su lucha contra los rebeldes kurdos, al calificarlos de "enemigos de Turquía, de un Irak libre y de Estados Unidos".
Bush ofreció compartir información de inteligencia con Ankara para combatir al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) durante una breve comparecencia conjunta con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
Aseguró que habrá una colaboración más estrecha entre altos cargos del ejército para seguir los movimientos de los grupos guerrilleros que operan en la zona fronteriza.