Acostumbradas a aferrarse a los árboles para sobrevivir, las orquídeas encontraron una novedosa forma de "evolucionar" y se han "colgado" de Internet para exhibir su esplendor en el mundo y facilitar su estudio por los científicos.
Una completa colección virtual de las más exóticas orquídeas del Jardín Botánico Lankester, de la Universidad de Costa Rica, está así a la disposición del público cibernauta.
El nuevo orquidiario, www.epidendra.org, ofrece, además de vistosas fotos de las diversas gamas de orquídeas que habitan en el planeta, principalmente en las regiones tropicales, pormenorizada documentación e investigación sobre esta especie botánica, recogida en 1,500 documentos.
Franco Pupulin, uno de los coordinadores de la colección en línea, explicó a Acan-Efe que la información se comenzó a recolectar y digitalizar hace un par de años con la intención de "responder a una necesidad común de los botánicos que trabajan en áreas tropicales", acceder a información científica, como la distribución geográfica y taxonomía de estas plantas.
"En las áreas tropicales hay una exageración de plantas, una flora muy diversa, pero históricamente ha habido pocas bibliotecas con información histórica y museos donde haya documentación para interpretar esta diversidad", explicó.
Agregó que "por la manera en que se ha desarrollado la botánica en los trópicos a través de la historia, básicamente por instituciones y científicos del primer mundo, la mayoría de los documentos fundamentales para interpretar la información local, no está en los países de origen".
Uno de los documentos más importantes de la colección, por su gran valor histórico, es el que contiene las imágenes y los textos con los que se describió, hace 170 años, a la hermosa orquídea conocida como la "Guaria morada", flor nacional de Costa Rica.
La base de datos ha sido nombrada "Epidendra" por la combinación de las palabras griegas "epi", que significa arriba, y "dendron", que significa árbol, en alusión a la naturaleza de la mayoría de las orquídeas tropicales, que viven sobre los troncos de los árboles, con raíces aéreas y pegadas a sus cortezas.