El brote de cólera que ya dejó más de 250 muertos en zonas rurales de Haití sigue propagándose, pero ha bajado su velocidad, dijeron funcionarios, mientras el Gobierno y los grupos humanitarios se apresuran para evitar que la enfermedad llegue a los precarios campamentos de desplazados por el terremoto de enero.
Se espera que el brote siga su avance, pero los grupos de ayuda y el Gobierno dijeron que una caída de las muertes y las cifras de casos nuevos indican que podría extenderse de manera más gradual que lo que se temía.
“La situación comienza a estabilizarse”, dijo el director del ministerio de Salud, Gabriel Timothee. “Desde el domingo hemos registrado sólo seis nuevas muertes''.
Por otro lado, miembros de la Policía haitiana y de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití reprimieron con gases lacrimógenos a haitianos que protestaron por la suspensión del mercado binacional por el cólera que afecta al vecino país.
Los haitianos lanzaron piedras al portón que separa la localidad haitiana de Ouanaminthe de la dominicana de Dajabón para exigir la apertura del mercado que se celebra los lunes y los viernes. El incidente no dejó heridos.