Autoridades colombianas empezaron en Medellín (noroeste) la mayor excavación forense del país para encontrar a centenares de víctimas de la violencia sepultadas bajo montañas de escombros, lo que, según el Gobierno, muestra su "compromiso" con una "paz sin impunidad".
El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, asistió al comienzo del "Proyecto La Escombrera" en el sector llamado La Arenera, uno de los vertederos de escombros de la Comuna 13, durante décadas un escenario de la violencia del conflicto armado y de la delincuencia común en la ciudad.

"Estamos luchando contra la impunidad. Este Gobierno, como ningún otro, se ha comprometido con los derechos de las víctimas en Colombia con hechos históricos como el de esta fecha", sostuvo Cristo durante el acto simbólico "Escarbando la verdad, desenterrando la justicia".
Es imposible saber cuántas víctimas de la violencia pueden estar sepultadas bajo los escombros, pero las autoridades calculan que pueden ser centenares.

El ministro aseguró que con estas excavaciones llegarán "hasta las últimas consecuencias en la búsqueda de la verdad y de las víctimas que están bajo estos escombros".
Agregó que el Gobierno no parará hasta que todos los familiares de los desaparecidos logren "encontrar, identificar y sepultar a sus seres queridos".
Cristo manifestó que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se ha "comprometido a que en Colombia haya paz sin impunidad" frente a hechos como los de La Escombrera y frente a "tanta violencia que hay en el país".
Asimismo, recordó que en la agenda de los diálogos con la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), están en discusión los derechos de las víctimas "como nunca antes se había hecho en ningún proceso de paz".
Para Cristo, este hecho "histórico" tiene mucho que ver con la aprobación de la ley de víctimas y restitución de tierras que lideró él mismo hace unos años en el Senado.
Sobre la excavación iniciada, indicó que evidencia que la sociedad colombiana "se compromete más con los derechos a la verdad, a la justicia y a la reparación y a las garantías de no repetición frente a las víctimas del conflicto en Medellín y en toda Colombia".
Familiares de desaparecidos están cerca de conocer la verdad
La última vez que Margarita Restrepo habló con su hija fue en una apresurada llamada de teléfono celular, el 25 de octubre de 2002.
Las clases habían terminado y Carol Vanesa, de 17 años, se reuniría con sus amigos en una parada del metro cerca de la gigantesca Comuna 13, un conjunto de barrios pobres que se extiende en las montañas.
Restrepo y sus hijos habían huido días antes de ese sector violento de Medellín en el que poco después ingresaron miles de soldados colombianos en un intento por ubicar a rebeldes izquierdistas.
La madre rogó a su hija que no se arriesgara a regresar a la comuna, pero la adolescente no hizo caso. Ni la joven ni sus dos amigos fueron vistos de nuevo y a la fecha se desconoce al responsable de su desaparición.
Trece años después, Restrepo y decenas de personas más que sufrieron la desaparición de algún ser querido podrían estar más cerca que nunca de conocer la verdad.