Un guerrillero de las FARC y dos paramilitares de ultraderecha abatidos, así como tres insurgentes de ese grupo capturados, dejaron distintas operaciones del Ejército realizadas en cuatro regiones de Colombia, informó ayer la jefatura castrense, que no reportó bajas en las filas.
Según ese informe, un rebelde, identificado con el alias de "Machuca" y perteneciente al frente 44, murió en combates con unidades de la Séptima Brigada con sede en la ciudad de Villavicencio, en un área rural del municipio de Puerto Rico, en el departamento de Meta.
El guerrillero portaba un arma de fuego de corto alcance, una granada de mano y un equipo de asalto, precisó el reporte. En tanto, dos paramilitares fueron abatidos por efectivos de la Segunda Brigada con sede en la caribeña ciudad de Barranquilla, en jurisdicción de la campesina localidad de Tucurinca, en el departamento de Magdalena.
En tanto, nueve artefactos explosivos de bajo poder estallaron en la madrugada de ayer en Medellín y la vecina localidad de Envigado, sin que se registraran víctimas, aunque sí cuantiosos daños materiales, informó la Policía.
"Desconocidos activaron en la madrugada una serie de petardos de bajo poder en nueve puntos diferentes, todos colocados en negocios de apuestas. Por fortuna no han sido reportadas víctimas o heridos", declaró el comandante de la Policía en Medellín, general Leonardo Gallego.
Por otro lado, el ELN "prohibió" a los habitantes de la localidad de Cocorná, en el departamento de Antioquía, salir de sus casas después de las 19:00 hora local como represalia por apoyar al actual Gobierno Nacional.
Según el alcalde de Cocorná, Guillermo León Sánchez, los rebeldes del ELN amenazaron a los lugareños tras montar un retén ilegal, en la carretera entre las ciudades de Medellín, capital departamental de Antioquía, y Bogotá.
El funcionario sostuvo que los guerrilleros detuvieron varios vehículos de servicio público y particulares, en los cuales se movilizaban unas 40 personas, a las que lanzaron arengas expresando su descontento "por las manifestaciones de alegría" hacia el Gobierno del presidente del país, Alvaro Uribe Vélez.
Los momentos de mayor tensión de la manifestación se vivieron cerca del final del recorrido, cuando agentes de la Ertzaintza se bajaron de las furgonetas que precedían a la marcha e informaron a los presentes de que no podían seguir coreando ciertos lemas.
Más de dos horas después de que concluyó la marcha, manifestantes proindependentistas arrojaron botellas y otros objetos contra la Policía en enfrentamientos en las calles de la parte antigua del pueblo. La policía respondió con balas de plástico. Por lo menos tres personas fueron arrestadas y algunas recibieron atención médica, pues tenían heridas leves.